No correr riesgos innecesarios, si no se está seguro de la solvencia del cliente, pedirle garantías o avales.
Desde el inicio hasta el final y verificar la recepción de la mercancía. Obtener un pedido en firme del comprador firmado por una persona con poderes.
Por muy buena imagen que tenga un posible comprador, investigar que hay detrás de la fachada de este posible futuro cliente.